miércoles, 7 de julio de 2010

Lo que hace “la Roja”….

Como todos sabéis este mes se está celebrando el Mundial de fútbol. Lo cierto es que no me gusta demasiado este deporte. Le tengo un poco de manía, provocada principalmente por el negocio que hay montado detrás. Pero el caso es que desde que empezó, y a medida que el equipo español va pasando rondas y llegando a la final, los españoles nos hemos vuelto "patrióticos". Si paseas por Madrid, y supongo que por muchas ciudades españolas en estos días, no es extraño ver banderas rojas y amarillas colgando de las ventanas de los edificios. El otro día en una noticia en la televisión decían que nunca se habían vendido tantas banderas de España como en este Mundial. En la principal fábrica del sector, y sólo con motivo de este evento deportivo, cerca de 50.000. Y ante esto no hago más que preguntarme, ¿seguirán esas banderas colgadas en las casas cuando termine el Mundial?

Es que en realidad este es un hecho que siempre me ha llamado la atención. La capacidad que tenemos los españoles para volvernos aficionados y amantes de España siempre en momentos relacionados con el fútbol. Con la Eurocopa pasó lo mismo. Todo el mundo orgulloso de ser español y paseando banderas, pulseras y caras pintadas durante los partidos de la Roja. Pero después, una vez terminado el campeonato, se termina la pasión. Y esto es normal, pero sólo hasta cierto punto.

Una vez que las competiciones deportivas terminan, llevar una pulsera o tener en casa una bandera de España se relaciona con ser facha o de derechas. Pero es gracioso que los propios españoles que tachan de fachas a los patrióticos, afirman que les parece bien que las casas de Estados Unidos estén llenas de símbolos americanos. O, incluso, se vistan con camisetas, sudaderas o chanclas con referencias a las banderas de otros países. Desde mi punto de vista, inexplicable.

Muchos sociólogos sostienen que la raíz de la cuestión está en el época de Franco, cuando las banderas se colocaban en las casas por orden del gobierno, y que este es un hecho que todavía, en la actualidad, marca y frena a la sociedad española. Desde mi punto de vista, y también como socióloga, estamos ante una tremenda hipocresía y cinismo que no hace más que demostrar que a los españoles nos queda mucho por aprender.

Me considero española, seguidora de España en los momentos en los que se hacen cosas importantes (en este caso llegar a la final de un Mundial por primera vez en la historia), pero también considero que este hecho no debe cambiar porque no se celebren partidos de fútbol y, aunque no lleve una pulsera o tenga una bandera española en mi casa, este sentimiento no es diferente y no debería serlo.

Pero, y sabiendo que muchos de vosotros no compartiréis mis opiniones, lo cierto es que mucha gente no piensa como yo y que, tras el partido del próximo domingo en la final contra Holanda, la pasión por la Roja y por España desaparecerá hasta que dentro de unos años se celebre la próxima competición futbolística.

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